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15/1/19

PUCHAS


Las gachas o puches es una comida de larga tradición en la cocina regional, por lo que reciben diferentes nombres según el lugar de referencia. Se elaboran cociendo harina con agua o leche y otros ingredientes, pueden ser dulces o saladas. 

El DEL recoge puches como sinónimo de gachas (harina cocida con agua y sal) Del latín pultes, plural de puls, pultis especie de gachas. Si bien la forma puchas es la que recogió Nebrija en su «Vocabulario español-latino» (1595) Puchas: Puls, pultis

Y este es precisamente el nombre más extendido de las ‘gachas’ en Extremadura. Tal como aparece en el poema «Extremadura» de Luis Chamizo: Y pasaba domingos sin arriscarse y comía las puchas sin apetencia. Como botón de muestra anotamos esta entrada del «Vocabulario Serón» de Tomás Chiscano (Villanueva de la Serena): 
Puchas: Comida invernal y característica de la Semana Santa. Es una especie de sopa muy espesa, hecha con harina tostada y “trompezones” de pan frito. Se tomaban muy calientes, todo lo caliente que pudieran aguantar, sobre todo las muchachas, Las mozas las tomaban para que le salieran los colores antes de ir al baile, puesto que las mujeres que se pintaban tenían muy mala fama. 
En otras localidades las puchas se conocen como papas o papillas. Como en Feria donde se emplean también como engrudo aglutinante para pegar ciertas cosas ligeras. 

Muy conocidas también como poleás (por poleadas) De ahí el dicho popular: Tres nombres tienen las condenás: Puchas, gachas y poleás

El Maestro Gonzalo Correas (de Jaraiz de la Vera) se hace eco de estas palabras en el «Vocabulario de Refranes» (1627) donde aparecen en algunas de sus frases proverbiales: 
Puchas sin pan, al culo se van (Refrán que alude a lo fácil que es digerir las gachas). Puchas sin pan, hasta la puerta van. (Puchas ó puches es todo uno). ¿Qué habéis comido, compadre? Poleadas; bien se os hecha de ver en las barbas. 
Poleás discurre también en la Baja Andalucía, tal como atestigua Venceslada en su «Vocabulario Andaluz»: Poleadas ‘gachas, efectivamente pero de poleo, que le da el nombre. Baja Andalucía: Huelva, Sevilla y Cádiz. También espoleá(das).
Mocito que estás en la puerta,
entre usté y me mecerá,
que los que me está meciendo
han comido poleás.
(Copla de columpio, incluida por Luis de Coloma en «Juan Miseria»

Aunque es evidente el influjo popular de poleo, poleás (por poleadas) procede de polenta ‘gachas de harina de maíz’; la palabra latina polenta ‘grano descascarado o triturado’ deriva de pollen ‘flor de harina’. 

En el «Vocabulario Extremeño», Santos Coco consigna unas poleás a lo rico como ‘dulce compuesto de harina, miel y leche. Caldera de poleás a lo rico. Los pastores suelen celebrar la fiesta de las Candelas preparando una buena caldera de poleás a lo rico, según dicen, o sea, con poca harina y mucha miel y leche. Y puchas como ‘comida compuesta de harina y sal, aderezada con leche y miel, igual que gachas’ ilustrado la definición con esta coplilla recogida por García Plata de Osma:. 
M'hicistes la seña
con la cuchara...
Esta noche no hay puchah,
güelve mañana.
Lamano recoge en Salamanca estas puchas como la comida escalduciada y hecha punto menos que puré, puches: Hoy las patatas, con haber cocido tanto, están hechas puchas

Y así también en otras localidades de la Alta Extremadura. Con algunas acepciones más o menos figuradas como ‘papilla muy líquida de poco alimento’ (Malpartida de Plasencia, Zorita), ‘barrizal, lodo, fango’ (Acebo, Acehúche), ‘lechada de tierrablanca o de greda que se utilizaba para pintar paredes (Talarrubias), ‘mezcla de salvado y agua para los cerdos’, etc. 

Rodríguez Pastor emplea la palabra puchas en uno de se «Cuentos extremeños de animales»: 
Una zorrita se entró en el chozo de los pastores y se comió las puchitas que tenían hechas en un caldero, y se untó la cabeza con ellas… El lobito la cogió en brazos, y iba con ella por el campo. Y la zorrita iba cantando: ¡Zorrita matutera, harta de puchas y bien caballera! (La zorrita matutera). 
Cerramos el florilegio de textos donde encontramos esta palabra con este broche de oro extraído de «Las Brujas» de Luis Chamizo: 
¡Cuánto bailamos... Cómo nos reímos...
Chacha, qué rejolguete...
qué caldero de puchas nos comimos...!
Fue sonao en la aldea el alboroto.
Recuerdo que Agustín jizo en un brete
una zambomba d’un puchero roto.

JJBL
Vocabulario Popular de Extremadura


30/10/18

ACEÚCHE


El acebuche es el olivo silvestre, que se distingue de la variedad cultivada por su porte arbustivo, su menor tamaño y sus hojas de forma oval. No recibe ningún cuidado por crecer en medio del monte en terrenos de mala calidad.

En nuestra región acebuche contrae su nombre, por caída de la b (oclusiva sonora), convirtiéndose en aceúcheY apoyao en su recio garrote de aceúche cruza la plaza. Su fruto la acebuchina bastante más pequeña que la del olivo es más conocido entre nosotros como acituna alperchinera

Las vástigas o brotes del aceúche son aprovechados para hacer cestos, cestinas y aguaeras propias de la artesania popular. 

Esta palabra se extiende por gran parte de Extremadura, tal como lo atestigua el ceclavinero Julián Rodríguez en «Cultivos»: 
En mi tierra llaman acehúche a los acebuches. Injertan los acebuches para que se conviertan en olivos, así que algunos olivares antiguos parecen sembrados por el azar. Allá donde germinó una aceituna… 
Con la variante azaúche (asaúche en Fuente del Maestre). Aceuchi en la Sierra de Gata y azuche (en Siruela y Zarza-Capilla) En la Campiña Sur ya se oye acibuche (como en Andalucía). Del árabe hispano o andalusí az–zanbuj, de aquí también el nombre portugués de azambujo (y por proximidad, sambuyeru, en Olivenza y zambuya en Villanueva del Fresno). 

Aceúche arraigó también en la toponimia extremeña: Acehúche es el nombre de un pueblo de la provincia de Cáceres, y Aceúchal de la provincia de Badajoz. En Feria lo encontramos en topónimos locales como el Cabezo los Aceúches. 

Luis Chamizo emplea la forma azauche en «La viña del tinajero›: 

Y las víboras, colgás del azäuche,
alargaban los pescuezos
pa jincale sus lengüetas jediondas
a los mozos qu’atizaban los jumeros.
© JJBL
Vocabulario Popular de Extremadura 

30/9/18

CAREO


Careo es la dirección que el pastor da al rebaño mientras pasta’. Proviene de carear ‘pastorear y encaminar el ganado hacia una dirección determinada’, verbo de origen leonés propagado por los pastores trashumantes a lo largo de las cañadas que comunican las montañas norteñas con las dehesas extremeñas.

Tal como se encuentra en esta descripción de Sancho y González en «De cosas extremeñas»:
Caminaban días y días por veredas y cañadas, por vericuetos y llanuras, miles de hombres, careando millares y millares de cabezas de ganado.  
Carear deriva de cara porque los animales avanzan encarando hacia el frente mientras pastan.

Con el femenino carea se denomina el perro que ayuda al pastor a conducir el rebaño evitando que se descarríen los animales. Carea aparece en «El Jarama» de Sánchez Ferlosio entre otros términos de sabor extremeño asimilados por el escritor: Ahora el ladrar de los careas y los silbidos del pastor.

Perro de careo en «El balcón en invierno» de Luis Landero, al recordar su infancia en Alburquerque:
Era un perro de careo para cuidar y vigilar a las gallinas y arbitrar pequeños conflictos de convivencia en los alrededores de la casa.
En Las Hurdes careo es el sitio donde repasta el ganado’ (Velo Nieto); y en Mérida y sus cercanías es el primer periodo de la pastoría, cuando las vacas, después de seguir la mojonera, van comiendo en el prado (Zamora Vicente).

En las Vegas del Guadiana, carear tiene el sentido de ‘oxear, espantar las gallinas u otros animales’: Carea a las gallinas que se van a comer los tomates (Don Benito).  Y así también aparece en «Jarrapellejos» del villanovense (o serón) Felipe Trigo:
Era notable el olvido de pudores femeninos... para carear a los langostos, muchas mujeres, negras por el calor, enteramente desgreñadas... luciendo los hombros y las piernas.
Y el mismo Luis Chamizo emplea el verbo con este mismo sentido de espantar en «La Nacencia» junto con el nombre careo:
La burra, que roía los tomillos
floridos del lindero
careaba las moscas con el rabo;
y dejaba el careo.
© JJBL
Vocabulario Popular de Extremadura

31/8/18

HOLGACIÁN


Un jolgacián es un ‘haragán, un gandul, una persona ociosa que rehuye el trabajo’. Con el verbo jolgacianear ‘holgazanear, gandulear’. 

Se dice en la Alta Extremadura: Cilleros, Coria, Garrovillas de Alconétar, Guijo de Granadilla… 

Gabriel y Galán, que vivió en esta última localidad, refleja el habla de la zona en sus Extremeñas (Varón): 
¡Jolgacián como el nuestro muchacho
no va a haberlo, si aquí no se enmienda!
Yo no lo distingo de otros señorinos
que con él se ajuntan y jolgacianean.
Es una variante de holgazán, con aspiración de la h inicial y adición de la i en la terminación, como el antiguo holgazar derivado de holgar ‘estar ocioso, no trabajar, holgazanear’, término procedente del latín tardío follicare ‘resollar, jadear, respirar como un fuelle’ (latín follis), haciendo referencia a la imagen del caminante que se detiene para tomar aliento en una cuesta. Cuando el reposo se torna habitual, el que lo disfruta se convierte en holgazán.
© JJBL
Vocabulario Popular de Extremadura

17/7/18

ENTALLAR


Entallar es ‘pillar o coger aprisionando, quedar atrapado y oprimido en algo’: Me entallé el deo con la puerta. También ‘coger, echar mano, atrapar’: Como te entalle, te quedo en el sitio. Con sus derivados entallón y entallao. Pronunciado entayá y entayón por yeísmo.

Sin relación con el castellano entallar (sea de talla o de talle), sino con el portugués entalar que se puede traducir como ‘entablillar, comprimir, contusionar’ derivado de tala ‘tablilla para inmovilizar o apretar algo’ (del latín tabula ‘tabla’).

Aurelio Cabrera, en Alburquerque y su comarca, recoge entallarse ‘quedar cogido del pie o de la mano en una grieta u otra abertura: ¡El sorro! ¡Como que lo cogimos entayao por una pata en una tayisca! ¡Y que no guarreaba na, en cuanto nos vio serca! También Zamora Vicente localiza esta palabra en Mérida y su comarca.

De amplia extensión y vitalidad en Extremadura donde comparte el terreno con entrillar (en Sierra de Gata) y entrizar (en Las Hurdes).

En el diccionario académico aparece entallar como de León y Salamanca con esta acepción; y entrillar ‘coger, aprisionar oprimiendo’, en Extremadura.


Sánchez de Badajoz (primera mitad del s. XVI) pone el verbo en boca del Pastor de la Farsa de la Muerte (que fue hecho para los canónigos de Badajoz):
Vaya fuera, salga, salga.
Ayudallehe, ques muy fuerte;
Arqueamos con la Muerte,
¡Ay, que me entalló una nalga!

 © JJBL
Vocabulario Popular de Extremadura

20/6/18

REMAGIEGO


Remagiego es un animal, especialmente una caballería ‘remolona, esquiva y reacia al trabajo’. También se aplica a la persona ‘poco diligente, que se resiste a hacer lo que le mandan o se queda rezagado de los demás’.

Se emplea en La Serena: Orellana la Vieja, La Coronada, Campanario, Quintana de la Serena… Míralo, si va siempre como un burro remagiego

Santos Coco la recoge en Navalmoral de la Mata como ‘persona que se rezaga’. 

Reyes Huertas emplea remagiego en el siguiente diálogo (sobre la mecanización de la agricultura) extraído de «El alma de la arada», una de sus Estampas Campesinas Extremeñas: 
—¿Qué? ¿Todavía no te has convencido?
—No, señor, ni me convencerá nunca. En eso seré siempre «remagiego».
—¿Remagiego?
—Téntigo, pa que usté me entienda.
© JJBL
Vocabulario Popular de Extremadura 

12/5/18

MALATO


Malato o maleto con el sentido de ‘raquítico, malo, enfermo’ es una reliquia que pervive en el norte de Extremadura. En Garrovillas de Alconetar, malatu es una ‘persona torpe o de poca inteligencia además de vaga y holgazana’; en La Siberia (Villarta de los Montes y Peñalsordo), malato es un ‘animal con poca fuerza o una persona floja e inútil’.

Se trata de un precioso arcaísmos, procedente del latín male habitus ‘indispuesto, que se encuentra mal de salud’ a través del italiano malato ‘enfermo’. En la Edad Media ya aplicado por eufemismo al ‘leproso’ como en este romance antiguo, en el que una doncella se zafa de un caballero que “de amores la requería”:
Fija soy de un malato
Que tiene la malatía,
Y quien a mi llegare
Luego se le pegaría.
Y ya en el refrán registrado por el Maestro Correas con su glosa y particular ortografía: Sávalo de maio, malatías para todo el año. (Malatía, enfermedad, de donde se dize malato, por indispuesto, achakoso, enfermo).

Maletu en Montehermoso y Tierras de Granadilla, tal como la emplea Gabriel y Galán en sus «Extremeñas»:
Porque llevo yo asín ocho mesis
maleto, maleto
con una singanay
un aginaero.
JJBL
Vocabulario Popular de Extremadura

5/4/18

ALABÁN


Un alabán es la ‘época del ordeño de las ovejas y conjunto de ocupaciones que dicha faena trae consigo, como preparar el aprisco para el ordeño, ordeñar, colar la leche, hacer el queso, el suero, etc’. Y por extensión ‘acción y efecto de tener muchas ocupaciones’: Tengo un alabán de cosas que hacer (Rodríguez Perera).

De origen árabe (al-aban ‘leche, acto de dar leche’); a través del portugués alavão ‘ovejas que dan mucha leche, rebaño de ovejas para ordeño’ en el Alemtejo (gado alavão), y por extensión ‘multitud’. Se localiza en Tierra de Barros y con preferencia en las localidades rayanas como 'aluvión de personas o animales'.

Y así en Alburquerque, Valencia de Alcántara y Oliva de la Frontera un alabán es ‘algo muy abundante, generalmente mucho ganado o grupo numeroso de personas, animales o cosas’: Iba un alabán de gente por el camino. 

Fernández Duarte lo recoge esta palabra en San Vicente de Alcántara (Habla popular sanvicenteña) con el sentido de 'cantidad de algo':
Tengo un alabán de cochinos.
Viene un alabán de gente.
Ha caío un alabán de nieve.
© JJBL
La Voz de Extremadura

4/3/18

CURA


La carraleja es un insecto coleóptero con el abdomen largo de color negro con rayas rojas, que segrega un líquido aceitoso irritante como defensa.

En Extremadura recibe el nombre de cura y derivados como curita, curina o curato. Por el color negro de la sotana de los curas y las bandas rojas que recuerdan los fajines de los seminaristas.

Otros nombres extremeños de este coleóptero son fraile (Villamiel), sangraó (Oliva de la Frontera),  boticario (Cabeza la Vaca), curandero (Burguillos del Cerro), curacacho (Serradilla), reventín (Villarta de los Montes)…

En otras partes, se llama aceitera o aceitero, porque, cuando se ven atacadas, desprenden un líquido oleoso que repele a los depredadores. Aunque tóxico este liquido amerillento ha sido empleado en medicina popular contra la sarna y otras afecciones de la piel humana y del ganado.

Serafín Izquierdo recoge en Talarrubias el siguiente testimonio (Dichos y hechos de Talarrubias):
¿Pobre bichito de color negro con franjas rojas si era localizado por la muchachada! Con un tallo seco o una ramita intetaban detener su paso mientras salmodiaban y recitaban
Cura, curato, si no me cantas la misa, te mato”. Y como no decía ni pío,...
Si alguno de los presentes en el sacrificio del bichito tenía verrugas, aprovechaba el momento y las embadurnaba con sus despojos porque se decía que la sangre de este animalito las eliminaba.
© JJBL
Vocabulario Popular de Extremadura 

9/2/18

REPOSTERO


El perdigón de reclamo y el lugar elevado, sobre el que se coloca la jaula en la caza de la perdiz, recibe distintos nombre según las zonas. El más extendido es el de reposteroEl pájaro sobre el repostero comienza con su repertorio

Esta elevación o atalaya puede ser de matojo, de piedra o de tierra. En algunos sitios, como Villalba de los Barros y su comarca, se llama postero, en otros  mampostero (según Santos Coco), A veces es un chuzo con una horquilla de hierro en la parte superior para colgar la jaula de ella, una vez clavada en el suelo la punta del chuzo (Badajoz).

Procede del portugués reposteiro ‘dosel, cortina o antepuerta’ (latín repositarius de reponere ‘guardar, ocultar’), por la sayuela o funda con que se camufla la jaula. Con las variantes postero y mampostero, también circula por Andalucía: Hizo el repostero, colgó el reclamo y se metió en el puesto (Venceslada). 

Sancho y González (Higuera de Vargas) emplea esta palabra del léxico de la caza en «De cosas extremeña y algo más»:
No se hizo esperar, contoneando el cuerpo, el celoso macho y, arrastrando las dos alas en derredor del repostero, mandó con rabia callar a la jaula al cruzarse con su hembra y... pum... la plaza se llenó de humo. 
En La Serena, el sitio donde se coloca el reclamo se llama pulpitillo. Al menos este es el término que emplea Reyes Huertas (Campanario) en una de sus «Estampas campesinas extremeñas» (El Emperador): 
Poner el pájaro don Matías en el pulpitillo, medio taparle con un manojo de juncos y romper el perdigón el saludo a la libertad con un desafío de valiente era cosa que entusiasmaba a don Matías y le daba derecho a esa vanidad extremeña de poseer el mejor reclamo perdigonero del mundo.
JJBL
La Voz de Extremadura 

Buscapalabra

abangalsi abangao abangar abangáu abibe abogalla abrigá abuja achiperre achiperri acibarralsi acibarrao acibarrar acibarrau agalla aginación aginaero aginao aginar agino aguanieve aguanievi aguapero albolaga alboroque albulaga alcachofra alcancía alcancil alcanzúa alcaucil alchiperre algachofa almorzá alvilla ambozá ambuejo anchiperre andacapache andacapadre andacapaire andancia andancio angüejo apeayeguas arbolaga arcachofa arcacil arcancil arcanzúa archiperre argalla argallero arrecío arrelva arriscao arriscarse arvilla asomatraspón atalantar bacalar bacallón bacallote bacalón bagazo bago bagujón balansero baño barreñu barril barriñón barrondón barrumbar basilio bayón bayunco bejino bieldo biendra biendro bierga biergo bierno bilarda billarda billorda bilorta blanquear bobate bobiño bobito bocheta bogalla bolcheta bolindre bolindri. bollagra bomborita boragalla borborita bucheta bujerino bujero bullero bullidero bulliero bullir buraco burejo burgaño cabrestazo cabrestear cabresto cachiperre calambear calambuco calbochá calboche calbochero calbotá calbote calbotero calda caldillo calenturón calenturoso cámara camaranchón cámbara cambulleru cambullir candelario cañafote cañahote cañifote cañoto carajamandanga caramancho caramanchón carámbano carbote cerongollo chabalarquizo chabarco chabarcón chabuco chafardo chafurdo chafurdón chahurdo chahurdón chalabarquino chaleco chango chaquetía chíchare chícharro chichiribía choriceru chorobita chova chovo chozo chozón chuchurubía chufardo churubía churubita churumbela cigarrón cillero cogolla cojondongo coloraete colorín colorinu colorito columbiar condío conejera coquillu corrobla cótola cunaero cundío dádigos dagas daos dávidas demuación demuar desatalantar desbagar descogollar deslabón doblao dolondón efarrondón efarrumbar embarrar emborzá embosá embozá embudejo embudillo empacinarse empandinar empandurrao encamisá encamisao enfaldegar enfurruscao enfuscao enfuscarse engarañao enguerío enjarbegar entelerío eslabón esmorecer esmorecío espiche espiga espilogaero facatúa falbegar falcatúa faldegar faldiego faldiegue farroncón farrondar farrondón farropo farrumbón farrungar flama flamazo fuélliga furaco furriola furriona fusca fuscarrá gacho gallareta gallo galocho gañafote gañafoto gañuto garabanchón garamancho gata gomo grillu guapero guarnío guarrapín guarrapino guarrapo guarrapu guasnío güevillos guillarda guindaero gurrumelo gurumelo harramplar helá hesa horosco huélliga jacha jalbegar jalbiegar jarbegar jarramplas jartalga jeringo jeringuero jesa joritaña jóyiga juéyega jupa jurapasto jurramacho langosto lebrillo lejío liendro liendru liso lobrihosco lobrique lubricán lubricano lubrihorco macarraca magosto maná manguto mantaruja manteca colorá manzana matagañanes migollo mocha mocheta mojaño molgaño morgañera morgaño muación muanza murgaño muru nea obrihosco orihosco orilla pantaruja pantarulla papones peba pechuguita pelona pelúa penca peón peona perronilla perrunilla piche picota pierna pimenterinu pimentero pimientinu pingolla pingollo pintasilgo pío piotana pipa pipo piporro pitarra pitarrina pitera plao pómpora pomporina pomporita porrón presente pringón pringue puelme recacha recachera recencio recocaje recuéncano recumbaero recumbear regordo relva remecero remúa remualsi remullaeru repámpagu repampanu repápado repápalo repárpalo repeón repiandera repiangola repiao repiar repión repiona repionela rescolumbio resencio resensio rosca rozapasto sacaojo salamándriga salamanquina salamántica saltacara saltaojos saltorrostro santacara santarrostro santorrostro santurrostru sapillos saternesti saturnostru sesmo silguero sobrao sobrau socuello sogato sombrerillo tabacoso támbara tarama taramazo tarma tarmazo teco telarín téntico téntigo tentiguez tontito tontón tontuelo tosantos troje troji tupa tupina tupiná tupitaina tupitanga tupitina vasillo vendimio zacatúa zahurdón zaparrostru zarangollo zocho zorongollo zurrapa

Aquí se dice así: Palabras de nuestra tierra